La FIA absuelve a Max Verstappen y culpa a Lewis Hamilton.

Por: Diego Castillo

 

Max Verstappen y Lewis Hamilton volvieron a encontrarse en la pista, compitiendo por la tercera posición del podio. El piloto de Red Bull estaba al ataque, aprovechando una estrategia que en teoría era más ventajosa, pero se enfrentaba a uno de los circuitos más difíciles para adelantar en el calendario.

Era la segunda vez en la carrera que el neerlandés se encontraba con su acérrimo rival. Ni siquiera con el DRS la recta era suficiente para adelantar, y en la curva tres, siempre quedaba por el exterior, lo que hacía muy arriesgado lanzar el monoplaza. En el resto de las curvas, adelantar era impensable.

Tras varios intentos, y con la presencia de un coche doblado, Max vio su oportunidad y se lanzó al interior justo cuando Lewis cerraba para trazar la curva. El neerlandés bloqueó los neumáticos, lo que hizo que su Red Bull dejara de girar y siguiera recto. La rueda trasera de Verstappen se montó sobre la delantera de Hamilton, creando una imagen impactante que planteaba la pregunta de cómo logró acabar la carrera.

Como resultado del contacto, Verstappen salió de la pista y perdió la posición con Charles Leclerc, que no pudo recuperar. Aunque el principal perjudicado había sido el propio Verstappen, la FIA decidió investigar el incidente que Hamilton describió como un accidente de carrera, mientras que Verstappen acusó a Hamilton de moverse en la frenada.

Ambos pilotos fueron convocados tras la carrera para dar su versión del impacto. Tras analizar los datos, los comisarios concluyeron que Hamilton no había realizado una maniobra en la frenada, sino una trazada habitual en la primera curva, y que el incidente ocurrió después de que Verstappen bloqueara los neumáticos en su intento de adelantar.

Con esta información, la FIA determinó que no había un culpable predominante y decidió no tomar ninguna acción. Sin embargo, dejaron por escrito algo poco habitual: que Hamilton podría haber hecho más por evitar la colisión.